Durante el proceso de colonización los
pueblos aborígenes fueron sometidos y oprimidos por aquellos colonizadores que
aparecen como “descubiertos” por Cristóbal Colon. La Iglesia otorgó a la corona española por
medio de la bula (inter Caetera)
conquistar el suelo americano pero con el compromiso de evangelizar a los
habitantes. De esta manera, los invasores pudieron obtener el poder de
colonizar y evangelizar, en otras palabras, el poder en lo político, económico
y eclesial. De esta manera, se cometieron muchos abusos contra la población, en
la cual gran parte de la Iglesia hizo partícipe de ello. Pero a su vez surgieron
voces contrarias a la forma cruel e inhumana a la que eran sometidos los indígenas
por parte de los españoles, y los representantes de la Iglesia. Por eso no se
puede olvidar que aunque la Iglesia tuvo las mejores intenciones de
evangelizar, esta ejerció el dominio y el control en los primeros años de
conquista, y a su vez, utilizaron doctrinas falsas como el castigo eterno, o el
infierno, o la imagen de un Dios castigador para generar un temor y así poder
dominar al hombre por medio de la fe.

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